¿un nuevo factor de riesgo psicosocial laboral?
Resumen
Los terremotos constituyen eventos de alto impacto que pueden generar consecuencias físicas, sociales, económicas y psicológicas que se extienden más allá del momento de la emergencia. Entre las manifestaciones descritas después de estos eventos se encuentran las sensaciones de movimiento sísmico en ausencia de actividad sísmica objetiva, conocidas como phantom earthquake sensations (PES), así como el síndrome de mareo post-terremoto (post-earthquake dizziness syndrome, PEDS). Estas experiencias pueden incluir sensación de balanceo, vibración, movimiento del suelo, mareo, alteraciones del equilibrio, ansiedad e hipervigilancia. La literatura científica reciente indica que este fenómeno posee componentes vestibulares, perceptivos, cognitivos y emocionales, por lo que debe comprenderse desde una perspectiva biopsicosocial. El presente artículo analiza si la ilusión sísmica puede considerarse un nuevo factor de riesgo psicosocial en el contexto laboral. Se concluye que, desde una perspectiva técnico-preventiva, no resulta apropiado clasificarla actualmente como un factor de riesgo psicosocial autónomo; es más preciso entenderla como una posible manifestación posterior a la exposición a un evento sísmico, que puede interactuar con factores de riesgo psicosocial, salud mental, percepción de seguridad y desempeño laboral. Se propone, por tanto, incorporar este fenómeno en los protocolos de preparación, respuesta y recuperación ante emergencias, particularmente en organizaciones ubicadas en zonas de amenaza sísmica.
Palabras clave: terremoto fantasma, ilusión sísmica, riesgo psicosocial, salud mental, SST, HSE, emergencia, hipervigilancia, síndrome de mareo post-terremoto.
Introducción
Tradicionalmente, la gestión de emergencias en seguridad y salud en el trabajo (SST) ha concentrado una parte importante de sus esfuerzos en prevenir lesiones, controlar peligros físicos, establecer rutas de evacuación, garantizar la integridad estructural y responder ante los daños materiales derivados de eventos naturales. Sin embargo, la experiencia posterior a un desastre demuestra que sus consecuencias no terminan cuando cesa el movimiento del terreno.
Los terremotos pueden generar impactos inmediatos y de largo plazo sobre la salud, incluyendo necesidades psicosociales que pueden persistir durante la recuperación de las comunidades afectadas (World Health Organization [WHO], 2025). La respuesta humana frente a estos acontecimientos puede incluir miedo, ansiedad, alteraciones del sueño, fatiga, irritabilidad, dificultades de concentración y otras manifestaciones de malestar psicológico.
Dentro de este contexto ha cobrado interés científico un fenómeno particularmente llamativo: la percepción de que el suelo, una estructura, una cama o una silla continúa moviéndose aun cuando no existe un terremoto registrado. Esta experiencia ha sido denominada phantom earthquake sensation o sensación de terremoto fantasma.
La investigación sobre este fenómeno ha evolucionado durante los últimos años. Estudios posteriores al terremoto de Kumamoto de 2016 documentaron una elevada frecuencia de sensaciones corporales de balanceo entre las personas expuestas al evento, mientras que investigaciones más recientes han profundizado en la relación entre estas percepciones, la ansiedad relacionada con los terremotos, la intrusión cognitiva y el contexto en el que aparece la sensación (Miwa et al., 2021; Ersin & Öztürk, 2026).
La pregunta que resulta especialmente relevante para la gestión HSE es:
¿Podría la ilusión sísmica constituir un nuevo factor de riesgo psicosocial laboral?
La respuesta exige diferenciar entre factor de riesgo, exposición, respuesta psicofisiológica y consecuencia para la salud.
1. ¿Qué es la ilusión sísmica?
La ilusión sísmica puede describirse como una percepción subjetiva de movimiento similar a un terremoto que aparece en ausencia de actividad sísmica objetiva.
Una persona puede manifestar expresiones como:
“Sentí que el piso se movía”.
“La silla estaba vibrando”.
“Sentí que el edificio se balanceaba”.
“Pensé que estaba comenzando otro terremoto”.
“Siento que todavía estoy temblando”.
“Cada pequeño movimiento me hace pensar que viene otro sismo”.
La literatura científica emplea diferentes términos para describir fenómenos relacionados. Entre ellos se encuentran phantom earthquake sensations (PES), phantom earthquake syndrome y post-earthquake dizziness syndrome (PEDS). No obstante, estos términos no deben considerarse necesariamente sinónimos perfectos.
El PEDS, por ejemplo, ha sido estudiado como un conjunto de sensaciones de balanceo o movimiento corporal posteriores a un terremoto. En el estudio realizado después de los terremotos de Kumamoto, Miwa et al. (2021) encontraron que 1.543 de 3.656 participantes (42,2 %) experimentaron ilusión de balanceo corporal. Las sensaciones fueron descritas frecuentemente como una percepción de que el suelo continuaba moviéndose y aparecieron especialmente durante la primera semana posterior al evento.
Este hallazgo resulta particularmente relevante porque demuestra que la experiencia no necesariamente constituye un fenómeno aislado o anecdótico.
2. ¿Por qué ocurre?
La explicación de la ilusión sísmica parece ser multifactorial.
El sistema nervioso humano interpreta permanentemente información proveniente de diferentes fuentes sensoriales, entre ellas el sistema vestibular, la visión y la propiocepción. Después de una experiencia sísmica intensa, la percepción del movimiento puede verse influenciada por cambios en la atención, la expectativa, la memoria y la vigilancia frente a nuevas amenazas.
En consecuencia, una persona que acaba de experimentar un terremoto puede permanecer particularmente atenta a cualquier señal que interprete como un posible movimiento.
Esta condición puede generar un ciclo:
Terremoto → percepción de amenaza → hipervigilancia → detección de pequeños movimientos → interpretación como posible sismo → ansiedad → mayor vigilancia → nueva percepción de movimiento.
La investigación publicada por Ersin y Öztürk (2026) aporta evidencia sobre la naturaleza biopsicosocial del fenómeno. Su estudio encontró asociaciones entre las sensaciones sísmicas fantasma, la ansiedad relacionada con terremotos y la intrusión cognitiva, sugiriendo que la experiencia no depende exclusivamente de la intensidad objetiva del terremoto.
Por tanto, no debería interpretarse simplemente como “imaginación” de la persona.
Es una experiencia perceptiva real para quien la experimenta, aunque el estímulo sísmico externo no esté presente.
3. ¿Es un problema psicológico?
No necesariamente.
Esta distinción es fundamental para evitar la estigmatización.
Experimentar una sensación de terremoto fantasma después de un sismo no significa automáticamente que una persona tenga un trastorno mental.
La Organización Mundial de la Salud (WHO, 2025) señala que prácticamente todas las personas afectadas por emergencias pueden experimentar algún grado de malestar psicológico y que, en muchos casos, este disminuye con el tiempo.
Por tanto, una reacción posterior a un terremoto puede formar parte de una respuesta adaptativa ante una experiencia potencialmente amenazante.
Sin embargo, cuando los síntomas son persistentes, intensos o interfieren con las actividades cotidianas, el trabajo, el sueño, las relaciones interpersonales o la capacidad de desempeñarse de manera segura, resulta necesario realizar una valoración profesional.
Un punto crítico consiste en evitar dos extremos:
Minimizar:
“Eso está solamente en su cabeza”.
Patologizar:
“Si siente que tiembla, tiene un trastorno psicológico”.
Ambas interpretaciones son técnicamente inadecuadas.
4. ¿Puede convertirse en un problema de seguridad laboral?
Aquí aparece uno de los aspectos más relevantes para HSE.
Imaginemos a un trabajador que ha experimentado recientemente un terremoto y que, durante los días posteriores, percibe repetidamente sensaciones de movimiento.
Ahora imaginemos que desarrolla:
hipervigilancia;
ansiedad;
dificultad para concentrarse;
alteraciones del sueño;
sobresaltos frecuentes;
preocupación constante por una nueva emergencia;
evitación de determinados espacios;
disminución de la confianza para permanecer dentro de edificios.
La consecuencia no necesariamente será una enfermedad laboral.
Pero sí puede existir una alteración temporal de las condiciones psicofisiológicas necesarias para ejecutar determinadas tareas de manera segura.
Esto adquiere mayor relevancia en actividades críticas.
Por ejemplo:
operación de maquinaria;
trabajos en altura;
conducción;
izaje de cargas;
operación de equipos móviles;
trabajos eléctricos;
actividades en espacios confinados;
supervisión de operaciones críticas;
respuesta a emergencias.
En estos escenarios, la concentración y la capacidad de interpretar adecuadamente las señales del entorno son componentes importantes de la seguridad.
Por ello, el fenómeno merece ser considerado dentro de una gestión integral del riesgo posterior a un terremoto.
5. ¿Es realmente un nuevo factor de riesgo psicosocial?
Desde una perspectiva científica y de gestión SST, la respuesta más rigurosa sería:
No, al menos no todavía como categoría independiente.
La ilusión sísmica es principalmente una manifestación o respuesta posterior a la exposición a un evento sísmico, y no un factor de riesgo psicosocial laboral en sí mismo.
Esta diferencia conceptual puede representarse así:
Concepto Ejemplo
Peligro/evento Terremoto
Exposición Vivencia directa del evento sísmico
Factor modulador Percepción de amenaza, incertidumbre, falta de información
Respuesta Ansiedad, hipervigilancia, sensación de movimiento
Manifestación Ilusión sísmica / sensación de terremoto fantasma
Consecuencia potencial Alteración de concentración, sueño, bienestar o desempeño
Intervención MHPSS, primeros auxilios psicológicos, información, seguimiento y atención especializada
Esta clasificación evita convertir una manifestación clínica o psicofisiológica en una categoría de riesgo sin suficiente evidencia normativa.
6. La verdadera oportunidad para la gestión HSE
El valor preventivo del concepto no está necesariamente en crear una nueva categoría de riesgo.
Está en ampliar la forma en que las organizaciones entienden la recuperación después de una emergencia.
La gestión tradicional puede concentrarse en:
¿El edificio es seguro?
La gestión HSE integral debería añadir:
¿Las personas se sienten y están en condiciones de trabajar de manera segura?
La WHO (2025) recomienda integrar la salud mental y el apoyo psicosocial dentro de la preparación y respuesta ante emergencias. Esto incluye intervenciones que van desde el apoyo comunitario y la comunicación hasta los primeros auxilios psicológicos y la atención clínica cuando sea necesaria.
En consecuencia, un plan de emergencias moderno debería contemplar tres dimensiones:
Dimensión 1. Seguridad física
Evaluación estructural.
Control de daños.
Inspección de instalaciones.
Identificación de peligros secundarios.
Control de accesos.
Reanudación segura de operaciones.
Dimensión 2. Seguridad psicológica
Comunicación clara.
Información sobre réplicas y riesgos.
Escucha activa.
Primeros auxilios psicológicos.
Identificación de personas que requieren apoyo.
Prevención de rumores.
Seguimiento posterior.
Dimensión 3. Seguridad operacional
Evaluación de tareas críticas.
Verificación de aptitud para tareas de alto riesgo cuando corresponda.
Ajustes temporales de actividades.
Supervisión reforzada.
Comunicación de cambios.
Gestión de fatiga y alteraciones del sueño.
7. El papel de la hipervigilancia
Uno de los conceptos más interesantes para comprender este fenómeno es la hipervigilancia.
Después de experimentar una amenaza, el cerebro puede permanecer en un estado de alerta aumentado.
El trabajador puede comenzar a prestar atención a:
vibraciones;
ruidos;
movimientos de puertas;
oscilaciones de luminarias;
desplazamientos de objetos;
vibraciones producidas por maquinaria;
tránsito de vehículos;
movimientos de otras personas.
Un estímulo que antes pasaba inadvertido puede adquirir una importancia extraordinaria.
Esto genera una paradoja:
Cuanto más intenta la persona detectar un nuevo terremoto, más probable puede ser que perciba pequeños movimientos normales del entorno como señales de amenaza.
La investigación reciente sugiere precisamente que el contexto y la intrusión cognitiva pueden influir en la frecuencia y duración de estas sensaciones (Ersin & Öztürk, 2026).
8. Implicaciones para el SG-SST
Desde la perspectiva de un Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, este fenómeno podría integrarse sin crear necesariamente una nueva categoría de riesgo.
Una organización puede incorporarlo en:
Preparación
Capacitación sobre respuesta ante terremotos.
Simulacros.
Información sobre reacciones normales posteriores a emergencias.
Formación de brigadistas en primeros auxilios psicológicos.
Protocolos de comunicación.
Respuesta
Evacuación segura.
Evaluación de daños.
Comunicación oficial.
Control de rumores.
Identificación de personas con crisis emocional.
Activación de apoyo psicosocial.
Recuperación
Seguimiento del personal.
Identificación de síntomas persistentes.
Gestión de fatiga y sueño.
Evaluación de condiciones para retorno seguro.
Remisión a profesionales de salud cuando sea necesario.
Evaluación de aprendizajes posteriores al evento.
Este enfoque coincide con la recomendación internacional de integrar la salud mental y el apoyo psicosocial en todas las fases de preparación, respuesta y recuperación ante emergencias (WHO, 2025).
9. ¿Qué debería hacer una empresa cuando un trabajador reporta que “sigue sintiendo el terremoto”?
La primera respuesta no debería ser cuestionar o ridiculizar la experiencia.
Una actuación preventiva podría seguir cinco pasos:
1. Escuchar
Permitir que la persona describa qué está experimentando.
2. Verificar
Descartar inicialmente que exista un movimiento sísmico real, vibraciones estructurales, maquinaria, tráfico, obras u otra fuente física.
3. Informar
Explicar que algunas personas pueden experimentar sensaciones de movimiento después de un terremoto y que esto ha sido documentado científicamente.
4. Valorar
Determinar si existe afectación significativa del sueño, concentración, funcionamiento laboral, equilibrio, ansiedad u otras condiciones que ameriten valoración profesional.
5. Derivar
Cuando los síntomas sean persistentes, intensos o incapacitantes, facilitar acceso a los servicios de salud correspondientes.
Es importante que el área HSE no realice diagnósticos clínicos. Su función consiste en identificar señales, brindar apoyo inicial, controlar riesgos laborales y activar las rutas de atención establecidas.
10. ¿Podría afectar la toma de decisiones?
Este es uno de los campos que merece mayor investigación.
Una persona sometida a una percepción persistente de amenaza puede destinar una parte importante de sus recursos atencionales a monitorear el entorno.
En actividades administrativas, esto podría expresarse como:
distracción → disminución de concentración → errores u omisiones.
En actividades operativas:
hipervigilancia → interpretación errónea de estímulos → respuesta inadecuada → incremento potencial de exposición al riesgo.
Sin embargo, debe evitarse afirmar que la ilusión sísmica causa accidentes laborales. Actualmente sería más riguroso hablar de una posible vía de afectación del desempeño y de la atención que requiere investigación específica.
Esta distinción es fundamental para mantener la calidad científica del análisis.
11. Una propuesta conceptual para HSE
A partir de la evidencia disponible, puede proponerse el siguiente modelo:
EVENTO SÍSMICO
↓
Percepción de amenaza
↓
Activación emocional y fisiológica
↓
Hipervigilancia
↓
Mayor atención a señales de movimiento
↓
Sensación sísmica fantasma
↓
Ansiedad / incertidumbre / alteración del sueño
↓
Posible afectación de concentración y desempeño
↓
Necesidad de apoyo, seguimiento o atención especializada
Este modelo no pretende establecer una relación causal definitiva, sino proporcionar una estructura preventiva para que los profesionales HSE incorporen el fenómeno dentro de la gestión de emergencias y salud mental.
12. ¿Estamos frente a un nuevo riesgo psicosocial?
Probablemente estamos frente a algo más interesante:
un nuevo indicador de cómo una emergencia física puede transformarse en una experiencia psicosocial prolongada.
La evidencia disponible no permite afirmar que la ilusión sísmica sea un nuevo factor de riesgo psicosocial laboral independiente.
Pero sí permite plantear que:
Las consecuencias psicológicas y perceptivas posteriores a un terremoto deberían formar parte de la gestión integral de SST y de los programas de preparación, respuesta y recuperación ante emergencias.
Esta perspectiva cambia el paradigma.
No se trata únicamente de proteger al trabajador durante el terremoto.
También se trata de acompañarlo después del terremoto.
Conclusiones
La ilusión sísmica o sensación de terremoto fantasma constituye un fenómeno documentado científicamente que puede aparecer después de la exposición a terremotos. La evidencia disponible muestra que puede involucrar componentes vestibulares, perceptivos, cognitivos y emocionales.
Aunque el fenómeno puede relacionarse con ansiedad, hipervigilancia e intrusión cognitiva, no debe interpretarse automáticamente como una enfermedad mental ni como evidencia de incapacidad laboral.
Desde una perspectiva de SST, tampoco resulta técnicamente apropiado clasificarlo actualmente como un nuevo factor de riesgo psicosocial independiente. Es más adecuado considerarlo una manifestación potencial posterior a una emergencia sísmica que puede interactuar con factores psicosociales y afectar temporalmente el bienestar, la percepción de seguridad y, potencialmente, el desempeño laboral.
Para los profesionales HSE, el principal aprendizaje es estratégico:
la emergencia no termina cuando deja de moverse el suelo.
La recuperación también incluye reconstruir la percepción de seguridad de las personas.
Por ello, los sistemas de gestión deberían evolucionar desde una visión exclusivamente física de la emergencia hacia un modelo integral que considere:
seguridad estructural + seguridad operacional + salud mental + apoyo psicosocial.
En otras palabras:
Después de un terremoto, no basta con preguntarnos si el edificio está en condiciones de volver a operar. También debemos preguntarnos si las personas están en condiciones de volver a sentirse seguras dentro de él.
Referencias
Ersin, K., & Öztürk, Ş. T. (2026). Phantom earthquake sensations: A cross-sectional analysis of context, perceptual ambiguity, and cognitive intrusion. Frontiers in Public Health, 14, 1848434. https://doi.org/10.3389/fpubh.2026.1848434
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